PATELLAR GROOVE REPLACEMENT (PGR) O REEMPLAZO DEL SURCO PATELAR

Resumen

La enfermedad degenerativa femoro-patelar es una consecuencia frecuente de las patologías que afectan la articulación de la rodilla.  El reemplazo del surco patelar realizado conjuntamente con las cirugías indicadas para estas patologías permite una resolución integral con resultados más que satisfactorios sobre la calidad de vida de los pacientes afectados, y por lo tanto de sus propietarios.  En este texto se describe el caso de un canino, mestizo de 23 kg con luxación rotulada de 4º grado en el que como resolución quirúrgica se realiza el reemplazo del surco patelar y la transposición de la cresta tibial.

PATELLAR GROOVE REPLACEMENT (PGR) O REEMPLAZO DEL SURCO PATELAR

La enfermedad degenerativa femoro-patelar es una consecuencia frecuente de las patologías que afectan la articulación de la rodilla, tales como la ruptura del ligamento cruzado anterior y la luxación rotuliana.

Las resoluciones quirúrgicas a estas patologías permiten restaurar la estabilidad de la articulación, pero no tienen en cuenta la progresión de la artrosis y el dolor crónico que la degeneración de la articulación femoro-patelar genera.

En aquellos casos en los que el surco patelar se encuentra severamente afectado y/o desgastado, el uso de una prótesis de reemplazo permite proveer a la patela de una superficie de baja fricción, resistente al desgaste, que tolera ampliamente las presiones de contacto y deslizamiento generadas por la misma.

La ostectomía del surco patelar craneal a la inserción del músculo extensor digital largo crea una amplia, bien perfundida superficie de hueso esponjoso sobre la que la placa es fijada mediante tornillos de titanio y sobre ésta se coloca el componente de surco de la prótesis.  Debido a la amplitud del área sobre la que puede colocarse el implante lateromedialmente, las posibilidades de mejorar el alineamiento  y por lo tanto la dinámica de las fuerzas provenientes del cuádriceps-tendón rotuliano permiten evitar de esta manera la transposición convencional de la cresta tibial.

Esta cirugía se puede realizar, si la articulación femoro patelar lo amerita, junto con otras cirugías, tales como correcciones deformaciones angulares, TTA, TPLO.

REPORTE DE CASO

Acude remitido para consulta traumatológica paciente canino, macho, mestizo, de 4 años, 23kg claudicación de 4º de la extremidad posterior derecha. A la exploración traumatológica presenta luxación rotuliana medial de 4º, atrofia muscular severa, dolor a los movimientos pasivos de rodilla y cadera, prueba de cajón y compresión tibial negativas. Se realizan bajo sedación radiografías medio-lateral, cráneo-caudal de rodilla y ventro-dorsal de cadera para evaluar desvíos angulares.

En las mismas se evidencia artrosis severa de la articulación femoro-patelar y femoro-tibial. Los ejes de la tibia y fémur se hallan dentro de rangos de referencia.

Se realiza la planificación quirúrgica teniendo en cuenta los hallazgos clínicos y radiográficos. Se propone un reemplazo del surco patelar con la prótesis parcial de rodilla KYON® junto con la transposición de la cresta tibial para corregir la luxación.

Se realiza un abordaje lateral a la rodilla, ostectomía del surco troclear del fémur mediante sierra.  Se coloca la prótesis temporal para evaluar el mecanismo extensor del cuádriceps mediante flexión y extensión de la articulación.  Se elige el posicionamiento y se implanta la prótesis definitiva.  Finalmente, se efectúa la osteotomía de la cresta tibial y posterior transposición, fijándola mediante dos agujas de 1.8mm.  Cierre por planos.

El paciente tiene una recuperación óptima, iniciando la carga de peso a las 48 horas posquirúrgicas.  El grado de claudicación disminuye para desaparecer por completo al cabo de un mes.

CONCLUSIÓN

La enfermedad degenerativa femoro-patelar es causa común de persistencia en la claudicación posterior a las resoluciones quirúrgicas de la rotura del ligamento cruzado anterior y luxación rotuliana.  El reemplazo del surco patelar permite evitar esta consecuencia indeseable tanto para el traumatólogo como para el propietario, pero más importante aún, mejorando la calidad de vida para el paciente.