Piómetra de muñón y ovario remanente: reporte de caso clínico.

Roqué F., Benitez J., Cervi Y.

Hospital Veterinario Lepanto.

 

Introducción. 

La esterilización se define como la extirpación quirúrgica de las gónadas. En la perra y en la gata son los ovarios y el procedimiento se refiere tanto a la ovariectomía (OV) como la ovariohisterectomía. (OVH).

Está indicada para evitar el estro y la descendencia no deseada. Otras razones incluyen la prevención de tumores de mama, anomalías congénitas, así como la prevención y tratamiento de piómetras, metritis y neoplasias.

Actualmente existen distintos abordajes quirúrgicos: la celiotomía mediana, por el flanco o por laparoscopia.

La esterilización electiva reduce considerablemente el riesgo de neoplasias mamarias en perras y gatas. En perras el riesgo es prácticamente nulo si la esterilización se realiza antes del primer celo.

Es imprescindible que la extirpación de los ovarios se realice en forma completa, de no ser así, las estructuras remanentes pueden comprometer el éxito de la cirugía y ser la causa de futuras patologías.

 

La piómetra, causada por la hiperplasia endometrial quística, es un trastorno uterino que puede tener un desenlace fatal o dejar severas secuelas, como la insuficiencia renal, que comprometen la calidad de vida a futuro del paciente. Entre el 23-24% de las perras requieren tratamiento por piómetra antes de los 10 años.  El germen aislado más frecuentemente en esta enfermedad es E. Coli.

El complejo piómetra se puede presentar a cuello abierto o cerrado.  En la primera, la distensión uterina es leve y se observan descarga vulvar purulenta, a veces sanguinolenta. En las piómetras a cuello cerrado, la sintomatología es más grave.

La piómetra puede aparecer en los primeros 2 o 3 meses posteriores al celo.  La edad de presentación es variable, sin embargo, considerando la fisiopatología de la enfermedad, es necesario que el útero haya sido estimulado durante al menos 2 o 3 ciclos para que se desarrolle la enfermedad.

Caso clínico.

Se recibe un canino, hembra, raza Beagle, de 14 años de edad, remitida al servicio de cirugía para realizar una laparotomía exploratoria.  Operada de piómetra dos meses antes y al momento de la consulta con signos de polidipsia y poliuria, decaimiento, vómitos incoercibles y abdomen agudo.  Había recibido tratamiento médico durante 3 días, sin signos de mejoría.

Acude con un informe ecográfico que reporta: “posible ovario derecho y cuerno uterino remanente con contenido infeccioso o hemorrágico.  Peritonitis focal. Ascitis leve.  Imagen gástrica e intestinal compatible con gastritis.”

Se realiza celiotomía mediana, corroborando la presencia de líquido libre de aspecto purulento en la cavidad abdominal y remanente uterino correspondiente al ovario y cuerno derecho con abundante contenido.

Se procede a ligar el conducto arteriovenoso ovárico, debridando las adherencias en el extremo libre, siendo además necesario ligar el omento adherido.

Posteriormente se realizaron lavados peritoneales con solución fisiológica atemperada hasta la obtención de líquido claro.

Cierre de la laparotomía por capas.

Permanece hospitalizada bajo observación las 24 horas posteriores y se instaura tratamiento médico antibiótico, analgésico y antiinflamatorio para los siguientes 15 días.

Conclusión.

La esterilización preventiva realizada en forma temprana está indicada para evitar las enfermedades relacionadas con el aparato reproductivo.

La permanencia de remanentes ováricos o segmentos uterinos al realizar una castración puede tener como consecuencia el padecimiento de enfermedades relacionadas al tracto reproductivo y devenir en complicaciones que comprometan la vida del paciente.

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